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La discapacidad reclama inclusión en el ocio

La discapacidad reclama inclusión en el ocio

Cuando se piensa en la inclusión en el área del ocio o de la diversión, para personas con discapacidad, entonces se encuentran proyectos y obras contados con los dedos de la mano. En el país existe un solo parque inclusivo, un restaurante para ciegos y pocos talleres para desarrollar las habilidades para pintar. Es así que las empresas privadas y públicas están en deuda y los precursores que han creado estos espacios son los héroes.

Una de ellas es Sandra Esparza, arquitecta, quien hizo el primer parque inclusivo, único hasta la fecha. El Municipio de Guayaquil auspició el libro que describe cómo debe ser un parque inclusivo. El alcalde Jaime Nebot planifica hacer uno. El cual se necesita. Guayas es la provincia que tiene más personas con discapacidad, de todo el país; según el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidad(Conadis), allí hay 106.050, de estos 69.931 viven en Guayaquil.

Por ahora, el único parque inclusivo que hay en todo el país está ubicado en San Juan, en la provincia de Los Ríos. En la actualidad, el espacio reclama mantenimiento y la municipalidad ya trabaja en ello. Aun así el parque es singular. Las personas que usan sillas de ruedas pueden ingresar con facilidad sin tener que luchar con una rampa. Además, pueden acercarse a leer los letreros sin que sus rodillas choquen con un muro. El mostrador del bar está a su estatura. Los usuarios que tienen una discapacidad visual pueden saber que han llegado a una banca por una señal en el piso que ellos la pueden distinguir con su bastón; puede sentir que hay un cambio en el diseño del adoquín. Hay información en braille. Incluso, cinco aromas de flores que también los pueden orientar: dama de la noche, jazmín, gardenia, mirto y cananga. Esta idea tiene doble función, la otra es disfrutar de la belleza de la flor por su aroma. Tiene columpio para silla de ruedas niños que no logran mantenerse sentados.

Otra precursora es la profesora de arte, Trilce Zúñiga. Ella ha desarrollado la técnica para que los ciegos puedan distinguir los colores a través del olor y así puedan hacer cuadros. También enseña a trabajar con texturas.

Braille. Personas no videntes son parte del grupo Nayaraq. 3.

Si sorprende el ver los colores con el olfato, no es menos asombroso darle color a la música, para los sordos. Ni qué decir las películas para ciegos. Lo penoso es que no todo filme tiene audiodescripción.

El límite para divertirse no existe. Miguel Alvarado, quien tiene visión baja, es el líder del grupo de baile Nayaraq (en kichwa: el que tiene deseo). Aquí asisten 12 personas, bailan folclor y ritmos tropicales.

Aquí participa Laura Chávez, quien anhela que en Ecuador existan unas gafas que hay en Estados Unidos y Canadá, que permite hacer compras sin ayuda de otra persona. La gafa tiene un lector que indica a la persona qué producto tiene en la percha que está frente a ella. La herramienta cuesta $ 3.500.

A ellos les gusta ir a restaurantes y bares. El problema es que no son inclusivos. Las personas ciegas necesitan que el volumen de la música no esté alta, porque se dirigen por lo que escuchan. El volumen alto los desubica. Por ahora van a dos, que les brindan esa comunidad. Solo en Quito existe un restaurante para ciegos, se llama La cueva de rafa, es un local construido a nueve metros bajo tierra. Allí se come en absoluta oscuridad, por eso los sentidos del gusto, el tacto, oído y olfato se intensifican. Los meseros son ciegos, el menú el verbal. Las personas que ven para ingresar se deben poner una venda y así viven la experiencia de agudizar los otros sentidos.

Para quienes tienen baja visión hay libros parlantes o equipos tecnológicos que permiten ampliar lo suficiente la letra para verla. Pero, son muy caros. Ellos podrían hasta manejar, pero un carro para ciegos también está fuera del dinero que tienen. Alvarado cotizó uno y dice que está por los 200.000 dólares.

Entre las necesidad no atendidas están las piscinas, no todas tienen accesibilidad. En forma general muchas rampas de la ciudad aún no facilitan que una persona en silla de ruedas pueda movilizarse sola.

Aquí hay un mercado que atender (435.865 personas) y para Esparza este se multiplica al sumar a las personas de la tercera edad, para quienes levantar el pie 40 centímetros, para subir una grada le implica más que un reto. Por lo tanto, las empresas privadas y públicas tienen mucho por hacer en este tema.

Columpio. Un juego para acostar al niño que no puede mantenerse sentado.

Una mujer de avanzada

Entre los profesionales dedicados a crear espacios inclusivos está Ximena Gilbert, periodista, quien promovió que en Ecuavisa las noticias también se las dé en lenguaje de señas (noviembre de 2011). Pero, pese a todo el trabajo hecho aún no hay una sala de cine para ciegos o una discoteca para sordos.

Gilbert dijo a Diario EXPRESO que la persona con discapacidad también le gusta divertirse. Enfatizó que la empresa privada no ha visto aún que hay un gran grupo que pueden asistir a estos espacios de ocio.

Gilbert ahora trabaja como coordinadora de inclusión social de la Dirección de Acción Social del Municipio de Guayaquil. Desde hace dos años trabaja en el programa Guayaquil más inclusivo y esta semana lanzó la campaña por un trato más natural.

Habló de la iniciativa en Posorja para que la playa sea accesible para las personas que están en sillas de ruedas, que ellos también puedan ingresar al mar con equipos especiales.

Juego. Tres en raya para ciegos.

En detalle

Personaje

Walter Íñiguez tiene 80 años de edad, una calle lleva su nombre en Vinces. Es profesor jubilado, además de dar clases trabajó para crear 14 centros de estudios. Allí disfruta de leer una placa en el parque de San Juan, sin que sus piernas choquen con un muro.

Lenguaje

En el parque inclusivo, en Los Ríos, hay letreros para aprender a saludar en lenguaje de señas. En el libro de Esparza se sugiere tener réplicas de los monumentos para que los toquen los no videntes. Una idea que se espera acoger en el parque de Guayaquil.

Braille

Todo el parque de San Juan está pensado para que las personas con discapacidad puedan acceder sin problema. Los tachos de basura tienen placas en braille. En otras placas hay código QR, así, a través del celular, una voz explica lo que hay en ese parque.

Fuente: Diario Expreso

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