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Guayaquil, con espacios verdes mal distribuidos

Guayaquil, con espacios verdes mal distribuidos

Para un biólogo y una urbanista, el Cabildo ha descuidado la calidad de las zonas arbóreas y la prioridad para especies endémicas y antiguas de la urbe. Washington Méndez, habitante de Los Almendros, tiene por rutina trotar entre 4 y 6 km diarios por recomendación médica, entre las 05:00 y 07:00, por calles del sur de Guayaquil. Inicialmente, el recorrido lo hacía por la av. 25 de Julio hasta llegar al parque Forestal, donde lo circunvalaba para retornar. Sin embargo cambió la ruta porque se percató de que no existe mucha arborización en el trayecto. Actualmente comienza a  trotar por la av. 25 de Julio, se desvía por la calle Aurora Estrada hasta Los Ríos, cambia de sentido hacia la Vicente Trujillo hasta la calle Dolores Sucre para, finalmente, llegar a su domicilio. “La distancia es casi la misma, solo que existen más árboles en la mayor parte del trayecto y en mañanas soleadas, eso es útil”, destacó Méndez.

Según cifras del Municipio de Guayaquil, en materia de área verdes se construyó un promedio de 9 metros cuadrados (m2) de áreas verdes por habitante. El alcalde Jaime Nebot afirma que hace casi dos décadas el promedio apenas era de medio m2 por persona. En 2014, el Cabildo realizó una consultoría que concluyó que la ciudad tiene 3.122 áreas verdes, incluyendo las unidades protegidas; de esa cifra, 2.772 son parques. Aún si no se contara los espacios protegidos, el promedio de m2 por habitante no variaría significativamente, aseguró Abel Pesantes, director municipal de Áreas Verdes, en agosto pasado.

¿Pero están tales lugares debidamente distribuidos en la zona urbana? Una urbanista y un biólogo cuestionan que el acceso a los espacios verdes en la ciudad sea tan equitativo y público como afirma el Municipio. Para Natalie Wong, decana de la Facultad de Arquitectura e Ingeniería Civil de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), lo importante es la calidad del espacio o área verde, de tal manera que despierte en las personas el ánimo para visitarlo. “En muchos lugares no se nos permite pisar o sentarse en el césped, o vemos áreas verdes cercadas lo que nos impide el paso a la misma”, aseguró. A orillas del río Guayas, las plazas Rocafuerte y La Merced contrastan con otros espacios verdes emblemáticos   y cercanos como el Malecón 2000, Plaza del Centenario y Parque Seminario. Mientras los dos primeros carecen de rejas, el resto tiene casi tantas seguridades como un centro de reclusión, hasta con cerca eléctrica incluida. “Estos mismos espacios deben invitar al ciudadano a hacer uso del mismo”, observó Wong. Adicionalmente sugirió poner atención en los barrios carentes de espacios verdes, sobre todo en la zona centro y Suburbio oeste.

La académica también criticó que en calles transitadas como la av. 9 de Octubre, y la Portete se reemplazarán especies frondosas como samanes por palmeras. “Hacen falta especies que más allá de otorgar oxígeno, permitan al ciudadano protegerse del sol mediante su copa, es decir, que los árboles cumplan una de sus funciones y generen un espacio más confortable”, puntualizó Wong.  Con este criterio coincide el biólogo Xavier Cornejo, quien acota que existe una súper abundancia de especies exóticas (que no son nativas de Ecuador) cultivadas como ornamentales en las áreas verdes de Guayaquil. Se ha estimado que aproximadamente un 95% de las especies cultivadas como ornamentales son introducidas en la urbe porteña, según el Libro Rojo de las Plantas Endémicas del Ecuador (2011), editado por la Pontificia Universidad Católica de Quito. “Lo diré como un sarcasmo: Si quiere hacer un tour para conocer la flora ornamental de Asia, África y América Central, solo vaya a los parques de Guayaquil, incluidos el Malecón y Parque Samanes”, afirmó Cornejo. ¿Por qué ha sucedido esto? Para el biólogo, no hay un reglamento claro y definido en cuanto a arborización urbana. “Se viene tocando el tema desde hace tres años, la ciudad sigue esperando”, aseguró Cornejo.

Otro elemento faltante es establecer como bien patrimonial a las especies más antiguas de la ciudad. Quito, Cuenca y Ambato tienen árboles patrimoniales con declaratorias que los protegen legalmente. Pese a que el Cabildo de Guayaquil ya cuenta con un inventario sobre el tema, tiene a la zona urbana en espera. Este Diario, desde finales del mes pasado, envió un cuestionario al director municipal de Áreas Verdes, Abel Pesantes, para que conteste inquietudes sobre la distribución de áreas verdes, la falta de especies endémicas y árboles patrimoniales. Hasta el cierre de esta edición, no hubo respuesta.

Fuente: El Telégrafo

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