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Las paradas de buses, tierra de nadie

Las paradas de buses, tierra de nadie

Uno siente vergüenza ajena al leer en los reportajes de un diario guayaquileño que “las paradas de bus en la Perimetral son tierra de nadie”, otro reportaje dice: “Buses sin paraderos”; y otro: “Imprudencia”. Yo diría que es una criminal imprudencia el que los conductores de buses que recorren la arteria aprovechan los huecos de las mallas para dejar y recibir pasajeros. En realidad no solo en la Perimetral ocurren estas barbaridades, pues en todos los recorridos de las distintas líneas de buses repiten estos desafueros. Basta mirar en las avenidas Víctor E. Estrada, Francisco de Orellana, Guillermo Pareja Rolando, Carlos L. Plaza Dañín, Malecón Simón Bolívar, calle Tungurahua, Rumichaca, Esmeraldas, etc., etc. El desorden y el caos generalizado están presentes en todas las calles de la ciudad debido al incivilizado (yo diría salvaje) comportamiento de los choferes buseros que no han sido adecuadamente evaluados y peor capacitados para conducir un bus de transporte urbano, que por sí conlleva una gran responsabilidad y que en todos los países del mundo tienen que someterse a una estricta capacitación, puesto que lo que llevan en sus unidades no son sacos de papas sino vidas humanas. Cabe preguntarnos: ¿dónde están los dispositivos electrónicos monitoreados con sistemas de control con tecnología de punta -tan cacareados por el Sr. Roche- que supuestamente impedirían la apertura de las puertas al detenerse en sitios no dispuestos como paradas? Además, ¿dónde está la “flota de 140 motos” para el servicio y seguridad de la ciudadanía, sean conductores o peatones (¿?) y optimizar aún más el tránsito? Aquello según dato del suplemento propagandístico de abril del Municipio.  ¿Optimizar aún más el tránsito? ¿Acaso ya está optimizado?

Fuente: El Telégrafo

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