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Las ‘cuevas’ de antisociales

Las ‘cuevas’ de antisociales

La vida bajo los puentes es una realidad común en muchas ciudades del mundo y Guayaquil no es la excepción. Sin embargo, en la urbe porteña son los denominados ‘chamberos’ o recicladores y también los antisociales quienes se refugian en una especie de cuevas que construyen en las paredes de las rampas extremas de los viaductos.

Las autoridades locales han detallado los viaductos que presentan mayores daños, entre los que figuran: El Velero, los de la avenida 25 de Julio (frente al centro comercial Mall del Sur), los de la avenida Francisco de Orellana y los cercanos a Metrobastión, en el kilómetro 12,5 de la vía a Daule.

¿Hasta qué punto pueden afectar esos agujeros las estructuras de los puentes?

Wilfrido Matamoros, quien preside la Fundación Siglo XXI, entidad a cargo de la regeneración urbana de la ciudad, explica que “no tienen nada que ver con la estructura, lo que sí denunciamos enseguida es cuando encontramos basura. Sabemos que los retiran (a los consumidores), pero siempre vemos que regresan”, lamenta.

El funcionario agrega que los delincuentes aprovechan estos huecos para hacer sus necesidades fisiológicas e, incluso, sustraer los cables del sistema eléctrico, un problema que este Diario ha publicado en reiteradas ocasiones. No obstante, recalca que su principal competencia es velar por los cerca de 20 murales que se ubican en algunas estructuras de los pasos de la ciudad.

Xavier Narváez, director municipal de Justicia y Vigilancia, ofrece una respuesta similar a la de Matamoros. Manifiesta que el daño “no es en la estructura, sino en las paredes, nada más. Y son mendigos, recicladores y viciosos los que realizan esas acciones”.

Sobre los controles que ejecutan para mitigar la situación, consta el retiro de estas personas y la limpieza del sitio.

No obstante, el urbanista guayaquileño Luis Alfonso Saltos define a esta situación como un “problema social y de diseño urbano”.

Las ‘cuevas’ de antisociales
En el interior de los huecos de los puentes que están frente a dos centros comerciales en el sur, se visualiza basura y objetos personales.

Saltos también se suma a la opinión de las citadas autoridades, alegando que los huecos en las paredes de cerramiento de los pasos no ocasionan daños estructurales, pero “antes se visualizaba que estas personas rompían los bloques que eran usados para tapar las partes bajas de los puentes”, recuerda el también especialista en planificación urbana y regional.

Pero los moradores aledaños a los viaductos no solo señalan como responsablesde los daños a los consumidores de droga, sino también a delincuentes que aprovechan los huecos para escabullirse de los controles policiales luego de cometer sus actos delictivos.

Así lo corrobora Eduardo Alcívar, quien labora desde hace más de 10 años como guardia de seguridad en la ciudadela Caracol, cercana a los intercambiadores que se ubican en las afueras de la estación de Metrobastión, en la vía a Daule, en el noroeste de la ciudad.

“Allí viven de cuatro a siete personas y hacen hasta fogatas. Este problema tiene años. Los delincuentes salen a partir de las 22:00 porque aprovechan que no hay tráfico”, añade.

Sin embargo, para el policía Xavier Fierro, quien pertenece al Distrito Pascuales, circunscripción a cargo de la seguridad del sitio, la mayor problemática que se presenta en los bajos de los viaductos es la reincidencia de los recicladores, “ya que se los retira, se les quema las cosas, pero vuelven a asentar sus covachas de manera improvisada”.

En esta dependencia policial, las acciones para paliar esta situación han sido varias, pero con la reciente implementación de tres patrullajes diarios esperan que sea definitiva.

Transeúntes y propietarios de negocios de los alrededores de los pasos que se encuentran frente al centro comercial Mall del Sur, en la avenida 25 de Julio y Ernesto Albán, describen a ese sitio como un ‘albergue de antisociales’.

“Acuden jóvenes inmersos en la droga, quienes hacen de este lugar un refugio, ahuyentando a los transeúntes que día a día acuden a sus lugares de trabajo”, confirma mientras se dirige a su casa en el Guasmo Sur Yésika Camacho, quien todos los días debe pasar frente a esa “cueva de antisociales”.

Fuente: Diario Expreso

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