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Más locales agravan la falta de parqueos en Puerto Santa Ana

Más locales agravan la falta de parqueos en Puerto Santa Ana

En su página oficial de Facebook, Mami-T, uno de los restaurantes situados en el sector de Puerto Santa Ana de Guayaquil, promociona su servicio. Pero en lugar de exhibir algún platillo especial, muestra en esa red social un parqueadero, casi vacío, donde los visitantes pueden dejar sus vehículos.

Los administradores de ese local y de los otros 22 que se hallan a orillas del río Guayas, en el malecón de ese punto turístico de la ciudad, saben bien que una de las razones por las que no tienen más clientes es por la escasez de parqueos.

“Es que mientras crece la popularidad de Puerto Santa Ana, crecen las dificultades de estacionarse”, se queja Augusto Tapia, médico anestesiólogo y visitante, quien asegura haber pasado hasta más de media hora dando vueltas en su carro entre las zonas de parqueo con la esperanza de hallar un espacio sin ocupar.

Pero no es el único que se queja de aquello. EXPRESO recorrió ese lugar, creado en 2007 con inversión municipal y privada de alrededor de 20 millones de dólares; que acumula una amplia oferta de bocados que van desde la comida criolla hasta platos japoneses; y de bebidas como cocteles, cervezas y vinos; y conversó con varios visitantes.

“Cada vez que vengo es el mismo problema: el parqueo. De hecho vengo rogando en el camino encontrar espacio”, dice Hugo Sanz, un marino mercante, amante de los ambientes que mantienen una cercanía con el río o el mar, más la elegancia de edificios modernos que dan a la noche un toque diferente, como lo es Puerto Santa Ana.

Pero este no es un problema nuevo. Hace dos años, este Diario publicó que los 295 espacios públicos para estacionar no eran suficientes. Pues buena parte de las 75.000 personas que llegan allí cada semana tiene carro y necesita estacionarlo.

Desde esa fecha hasta ahora se han abierto nuevos locales y otros cinco están por inaugurarse. Los fines de semana, los 23 restaurantes habilitados permanecen llenos con 40 a 50 clientes.

Sin duda, el lugar puede acoger a más visitantes, pero el problema se agrava: faltan parqueos. Así lo sienten no solo quienes acuden al sitio y los administradores de los negocios, sino quienes tienen oficinas en los edificios allí construidos.

Por ejemplo, el empresario Andrés Monroy, quien trabaja con una compañía exportadora, desde su oficina, en el edificio The Point, indica que, al inicio, instalarse en la zona fue complicado, justamente porque los espacios en la calzada, por los que se paga a través de parquímetros ($ 0,25 cada 15 minutos), casi siempre estaban llenos. Ahora ya tiene uno fijo en el edificio.

Patricia Peral, administradora de uno de los departamentos en el condominio Riverfront, cuenta que una de las solicitudes principales de los interesados en residir en esa edificación es que el alojamiento venga con parqueo.

“Es muy difícil conseguirles parqueos ahí. Tenemos uno en el edificio The Point, pero a veces lo tenemos rentado. En varias ocasiones, cuando los inquilinos tienen carro, nos ha tocado suspender las reservas. Ahora nos ayudamos con la administración central del condominio, que nos consigue parqueos”, narra.

Quienes compran uno de los departamentos que cuestan en promedio $ 200.000 en Riverfront I y II y quieren ahorrarse la molestia de la falta de parqueo, también compran un estacionamiento en ese condominio o en otro de los edificios, a $ 18.000. Las cifras son similares en ambos espacios del resto de edificios, como Emporium, Wyndham y los ya mencionados.

En su recorrido por los espacios públicos, este Diario observó que varios de los estacionamientos públicos permanecían ocupados por taxistas y por habitantes del cerro del Carmen, ubicado al lado de ese puerto.

La dirección de Parqueo Positivo, empresa encargada de administrar los estacionamientos públicos y que a través de agentes en bicicletas supervisa el correcto uso y funcionamiento de parquímetros y provee de cambio de monedas a los usuarios, detalla que han adecuado lotes en el sector para parqueos, lo que se suma a la nueva zona que exhibía el restaurante Mami-T. Enumera hasta 500 nuevos parqueos para el público y residentes.

Sin embargo, en ese mismo sector está casi listo el condominio Santa Ana Lofts, que tendrá 126 departamentos, de los cuales el 95 % está vendido.

Dato

Cuando hay eventos, es peor

La escasez de parqueos empeora cuando hay eventos o reuniones en alguno de los edificios. Las largas columnas de carros no cesan.

La estancia en los parqueos públicos que se paga con parquímetros (15 minutos cuesta 25 centavos), es lo mínimo. En los espacios particulares se paga mínimo la hora, que es de $ 1,25.

El parqueadero del Wyndham, cuando no tiene las habitaciones llenas, suele rentar de 30 a 40 a los visitantes.

Las reacciones en las redes sociales por la noticia

@GuillermoOllag2

Es imposible parquear en Puerto Santa Ana, y si lo dejas en la calle, algo que te roban.

@guillermex

No piso Puerto Santa Ana desde hace unos seis meses. Ni más vuelvo por ese mismo problema.

@JaimeAntonioVI

Yo trato de ir lo menos posible y buscar los mismos servicios en otros sectores de la urbe.

@MaoCoronel

Fui en moto y nunca encontré un lugar dónde parquear, y cuando le pregunté a un guardia se me tiró a sabido y me dijo ‘no sé pues, busca donde van las motos’.

@abuenoe

Introduzca una moneda por la ranura del parquímetro. En YouTube debe haber un video tutorial.

@ciudadanoin

Es lo mismo que buscar parqueo en Guayarte.

@vamos_carajo

No parking… No bussines.

@EstefaniaO23

Yo pienso que Santa Ana es un buen lugar para disfrutar de Guayaquil. Esto pasa cuando no se planifica los espacios.

@lord_vader_1981

Es increíble que en una zona tan transitada no haya espacio para los vehículos.

Fuente: Diario Expreso

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